jueves, 9 de agosto de 2007

Màs Historias de Estefi

En el 2005, calculo habrás tenido 18 meses nos hiciste pasar un susto tremendo. Era un sábado de tarde y de repente toca la puerta la vecina y te entrega a tu papi. Dice que te había visto jugando atrás de mi carro y tuvo terror de que salieras a la calle. Esa señora definitivamente es un ángel. Desde un primer momento estuvo interesada en ti. Como eras tan llorona y tu ventana daba al cuarto de ella debe haber pensado que te maltratábamos ya que por todo llorabas. En repetidas ocasiones le pedí disculpas por la bulla y le expliqué que eras bien engreída y por eso llorabas. Por suerte creo que no me creyó y siempre estuvo pendiente de ti. De no ser por ella quien sabe si te hubiera podido pasar algo, o que te roben o te aplaste un carro, eras una bebe!! Asumimos que al dejar Geoco la puerta del corredor abierta en un segundo te le escapaste. Ella asumió que tu estabas con tu papi y tu papi asumió que tu estabas con la Geoco. Que terror!

A los 21 meses, justamente el día que los cumplías, jugando en la casa de la mamaíta con tus primos dome y carlitos Xavier se te cae una estatua de bronce en la cabeza. Yo estaba a menos de 5 pasos tuyos pero no alcance a evitar la caída, cabe recalcar que era una estatua bien pesada que estaba alzada y seguramente me daba a la altura de mis hombros. La estatua te rompió la cabeza. Una vez que paramos la sangre, con la ayuda de tu vita, te llevamos a la clínica. Ya para ese entonces no sentías ni el mas mínimo dolor, la herida era grande pero te iban a poner solo 3 puntos esperando mantener la piel junta y que se cierre sola. Yo soy una persona muy valiente pero al verte asustada, amarrada como un taco con las sabanas y con esa herida en la cabeza sentía que me iba a desmayar. La Dra. Dijo que el golpe había sido bien fuerte, que seguramente te dolería bastante, pero se equivoco. Siendo la niña valiente que eras a la media hora estabas jugando como si nada y peor aun dando cabezazos a los sofás.
Debido a tu fascinación por el agua, tu curiosidad, inquietud y sabiendo lo traviesa que eres te metimos a los 14 meses en clases de natación. Solo por 2 meses aproximadamente y te enseñaron a flotar y no tragar agua si te llegaras a caer. Era un momento de total terror para ti las clases, llorabas sin parar, pero definitivamente aprendiste. Nuevamente a los 29 meses te volvimos a meter y lentamente aprendiste a patalear y nadar como perrito y lo más importante agarrarte de los muros. Gracias a Dios nunca hemos pasado sustos con la piscina pero conociéndote no queríamos correr riesgos.


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